El mundo de Vanessa Rosales se mueve entre el papel, la pluma, la tinta que plasma las letras de una historia cuyas palabras le dan vida a esta Cartagenera, quien ha dedicado su vida a su pasión más grande: escribir sembrando siempre su pensamiento desde su propia humanidad.
Dar una voz crítica y un análisis al mundo de la moda desde una perspectiva feminista ha sido el motor que por más de 10 años ha movido a esta mujer cuestionadora, rebelde, pensativa que no solo ha formado su propia línea de pensamiento como mujer en el mundo que suele moverse entre la libertad y la prohibición, lo bueno y lo malo, entre lo femenino y lo masculino, la soledad y la compañía , la fuerza y la debilidad y una serie de connotaciones sociales, estudios, experiencias y vivencias que la han inspirado a sincronizar con su esencia, a poder expresar desde el corazón y el alma cosas que no se ven, que toman tiempo, que deben ser estudiadas, comprendidas, analizadas y de esta forma criticadas.
Moda con Sentido, tuvo la oportunidad de compartir un momento muy ameno con esta mujer ejemplar, desde el saludo pasando por la conversación y finalizando con la despedida. Hablar con Vanessa Rosales es devolverse en el tiempo, en palabras de Miguel Cervantes, es como conocer un testigo del pasado que te cuenta sobre el presente y te advierte de lo que va a venir. Vanessa genera bastantes sensaciones solo con escucharla, no duda, no inventa, no repite, su sabiduría y sus conocimientos son el aporte más grande que considero cualquier persona puede entregar: la enseñanza y la experiencia.
Y es que para convertirse en una persona estudiada, culta, integral, no basta solo con leer unos cuantos libros y saber algunas frases célebres. Vanessa Rosales desde niña, más específicamente cuando tenía 9 años empieza a interesarse por la conexión entre moda y música. En la época de los cassettes, esta pequeña niña recibió un regalo de una de sus profesoras de primaria: La canción Stand By Me, de los años 50.
Coleccionista de Cd’s y de afiches, Vanessa se convierte en una consumidora musical de primera categoría, de películas en VHS, genera un vínculo de cuestionarse como cada época origina una estética, como cada música crea otra, siempre escuchando historias de su madre de finales de los años 70, de cómo se vestían los jóvenes, que era el disco, que era Studio 54 y juntando una serie de conocimientos que se volvieron para ella la línea de interés que la impulsan a estudiar historia, razón por la cual hablar con ella es como un constante recuento histórico, una inspiración, un libro que tiene vida propia, una mujer con quien puedes sentarte por horas a conversar de todo y siempre querrás saber más.
En esta oportunidad, quise enfocar la atención hacia uno de los temas que más me inquietan sobre la moda: “El valor que se le da y de que manera debe cambiarse la perspectiva de lo que se piensa, es este mundo, y como se habla del mismo hoy en día en nuestro país.
Vanessa pudo compartir su posición respecto a los estudios que se han venido realizando sobre la moda en el país, comparándolos con aquellos que se han hecho en el mundo en general: Para Colombia y Latinoamérica sigue siendo muy novedoso algo que ya se ha sostenido durante décadas en otros contextos como en Inglaterra por ejemplo, donde ha habido una producción amplia de literatura histórica y teórica desde las ciencias sociales y las humanidades alrededor de la moda.
Estos estudios han generado una conexión con la cultura y han permitido la consolidación de escenarios académicos en donde se demuestra que la moda es un fenómeno cultural, social y puede ser leída, interpretada y estudiada de muchas maneras desde los lentes de la intelectualidad o de lo académico.
Este ha sido un gran cuestionamiento por parte de la sociedad en general que se ha acostumbrado a tener un referente superficial y banal sobre la moda y su industria, y en Colombia ha sido más notorio aún por la falta de conocimientos en el campo y la cultura que se ha formado con el pasar del tiempo. En esto estuve de acuerdo con Vanessa, todo viene de una historia que como país nos ha caracterizado, de las vivencias que hemos experimentado como sociedad y que de cierta manera forjan unas líneas de pensamiento muy cerradas frente al estudio de estos temas.
El gremio ha reclamado en diferentes momentos la importancia de hablar de ciertos temas como el tema racial o el tema del cuerpo o el género. Sin embargo sigue siendo muy antipático hacia el conocimiento intelectual o teórico. Es un reto para Colombia, lograr esa conexión entre lo cultural y la moda.
El problema está en que nuestro país se encuentra bastante arraigado a la idea de que la moda es un fenómeno del entretenimiento, incluso el futbol suele ser más importante a pesar de que no ha aportado en la misma proporción en el proceso de nuevos imaginarios nacionales. El tema es que un colombiano puede escuchar la palabra moda y automáticamente su cabeza le dice: reinas, presentadoras de tv, chismes, farándula, mujeres bonitas…
La moda sigue siendo percibida como un tema blando y femenino. Lo cierto es que son varias las capas de eso…
Este enfrentamiento contra un pensamiento pre-establecido de una audiencia es uno de los mayores retos a los que se enfrentan los especialistas en moda. Tal vez la constante duda de si lo que cuentan es realmente importante o no, hablando de un mundo como el de la moda que se mueve entre ser un negocio y un tema de estudio.
Hay un balance que debe hacerse en este punto y es hablar de la moda más allá del vestir dentro de una sociedad que vive en la inmediatez, la novedad y lo fugaz. Según Vanessa, la noción de que la moda es banal y que es un tema indigno de estudio académico, ya no se sostiene por que hay demasiadas pruebas textuales, bibliografía, publicaciones, pensadores y autores. Pero ciertamente la moda si tiene un elemento que la hace siempre visual y esa parte visual la hace performática y lúdica, como lo vimos en la era de la súper modernidad o de la hiperconectividad digital, pues la moda allí como fenómeno visual va a tener algunas características que además están ligadas al tema del consumo, de la compra y del deseo.
Porque la moda también es eso, la moda es poder adquisitivo, elitismo, capitalismo, blancura, flacura, lujo, hiperconsumo. Esos son unas de sus características indisolubles. Es diferente cuando se ve en sus dimensiones más politicas, sociales, culturales y simbólicas donde nos podemos encontrar con algo que vaya más allá de la superficie, pero siempre serán las dos cosas de manera simultánea.
Hay varios temas importantes que han sobresalido en el contexto colombiano debido a la orientación y al concepto que se tiene de moda, siempre volcado hacia la frivolidad y de esta manera con ese imaginario de que es un mundo que discrimina, que excluye. Vanessa afirma que todavia hay un tema de inclusión que por supuesto ha empezado a retar porque estamos en una época donde estas conversaciones se están teniendo, donde las generaciones más jovenes tienen una conciencia política alrededor de temas de género, clase y de todo lo que es interseccional, pero en Colombia si falta bastante.
El tema racializado se mueve pero requiere todavia cosas, hay un tema alrededor del cuerpo que tambien se ha ido retando.
Si, Colombia está teniendo estas conversaciones, está apuntando a una nueva forma de ver esta industria, pero en estos temas de inclusión hay un límite complejo con la discriminación positiva y como la idea de : “ Yo lleno ciertos rótulos para cumplir la correccion politica” (es decir como ser políticamente correcto) no necesariamente atraviesa por un proceso de reflexión estructural.
Durante la conversación este fue un tema que llamó mi atención por que es una realidad: La idea no es “cumplir con una cuota” o hacer un favor, sino realmente es tener un proceso de reflexividad en donde se refleje el verdadero sentido de la diversidad, en donde sea una forma de ver el nuevo mundo y no una máscara para disfrazar “buenas acciones” o “mejorar la imagen de la marca” y pare de contar.
Al hablar de nueva oleada de cambios fue inevitable traer a colación la llegada de las redes sociales y la hipermodernidad digital. Las audiencias hoy en día son más activas, las redes digitales han cambiado la subjetividad de la moda, como la vemos y como la experimentamos.
Vanessa afirma que esta generación visual hizo que la moda rápida cogiera una fuerza significativa, y además dio inicio a unos procesos de “democratización” que es muy cuestionable y de descentralización que ha tenido varios efectos.
Este proceso, empezó como un fenómeno de esa democracia donde supestamente mujeres de “carne y hueso” interpretaban la moda, ya no eran las grandes editoras sino estas mujeres las representantes de estos nuevos imaginarios. Sin embargo también se atravesó por otro momento donde estas mismas mujeres, terminan convirtiéndose en otro tipo de instituciones mal lustradas y netamente publicitarias.
Las generaciones actuales son las más informadas visualmente, las mujeres asumen ahora el control de su imagen (algo que no es pequeño), teniendo en cuenta que la tradición histórica occidental siempre fue contada por los hombres.
Sin embargo, eso se llenó de nuevas ambivalencias por que a pesar de las denuncias feministas hubo una reactivación de la apariencia como gran fuente de la identidad femenina. Por su parte, las redes si han permitido ampliar el espectro de lo que es bello, estiloso y lo que nos parece ideal, es decir, hay todavía mucho camino por recorrer desde la historia, desde la cultura y desde loas cimientos de conocimiento que se han implantado en la sociedad para hablar de moda como realmente debe hacerse, como Vanessa Rosales y muchos otros especialistas lo hacen y desean a traves de su experticia cambiar muchas pre determinaciones del mundo de la moda.
De esta forma y con el entendimiento de cada una de las palabras dichas por esta excelente escritora, se finaliza nuestro encuentro con una frase de cierre impecable que solo confirma todo lo que pasó por mi mente a la hora de entrevistar a una persona sabia y experta en lo que le apasiona en la vida.