El pasado 24 de mayo, tuve la oportunidad de cubrir desde dentro el Unique Fashion Show Paris 2025, un evento internacional que reunió a diseñadores emergentes, marcas con propósito e instituciones educativas clave de la industria en el prestigioso Hotel Shangri-La Paris.
El backstage: entre carreras, retoques y storytelling
Desde el ángulo de prensa, el acceso al backstage VIP fue un privilegio que permitió entender la dinámica real del evento: estilistas haciendo ajustes de último minuto, diseñadores coordinando cada salida, modelos concentrados en sus coreografías y medios internacionales registrando cada detalle.
Llegar como periodista acreditada fue como entrar en un universo paralelo: maquillaje en marcha, diseñadores ajustando sus piezas hasta el último segundo, modelos practicando sus entradas y cámaras registrando cada movimiento con precisión.
Lo que más llamó mi atención fue cómo cada marca tenía una narrativa clara y bien pensada. No se trataba solo de mostrar ropa, sino de comunicar un universo. Desde lo artesanal hasta lo conceptual, cada diseñador llevó un mensaje.
Fue un espacio pensado para activar todos los frentes de la industria: moda física, digital, tecnológica y sostenible. En total, más de 15 diseñadores internacionales expusieron sus colecciones en showroom y pasarela, mientras que paneles y workshops con insights clave: desde el impacto de la IA en el diseño, hasta el papel de Asia en la industria actual, pasando por la urgencia de integrar sostenibilidad sin sacrificar belleza.
La mayoría de las propuestas no se limitaron a mostrar ropa: hablaron de identidad, de sostenibilidad real, de comunidad, de crítica social o de memoria cultural.
Una Mirada Privilegiada
Mi papel era observar, escuchar, preguntar y, sobre todo, traducir la intensidad del momento en palabras que transmitieran algo más profundo que una simple tendencia. Detrás de cada colección había un manifiesto, una voz, una historia que pedía ser contada.
Vi de cerca el trabajo de Reza Nadimi, quien me habló de sus piezas como si fueran esculturas emocionales. Observé cómo SELVA, desde la moda reciclada, preparaba su desfile metaverso con precisión milimétrica. Me crucé con estudiantes del Istituto Marangoni, partner educativo del evento, nerviosos y emocionados, mostrando colecciones que hablaban de identidad, género y transformación personal.
También conocí a diseñadoras como Tatjana Beho de The MemenTo, cuya colección satírica y feminista me hizo reír, reflexionar y aplaudir. Cada marca —desde las joyas atemporales de BOTIER, hasta la poesía silenciosa de RENNE— tenía algo que decir, y yo estaba ahí para escucharlo.
Otra propuesta destacada fue la de Anna Harutyunyan, artista y diseñadora armenia reconocida como Artista Honorífica de la República de Armenia y fundadora de la marca “AH”. Su trabajo fusiona el arte monumental con la moda, transformando la fuerza emocional de sus pinturas en prendas de alta costura que parecen obras de arte vivientes.
Las piezas que presentó en el UFSP fueron contundentes: ricas en simbolismo, con bordados artesanales y una fuerte resonancia cultural. Harutyunyan ha diseñado para óperas, ballets y producciones teatrales, y su estética, profundamente poética y visual, logra conectar con públicos internacionales sin perder sus raíces.
Más que moda: Comunidad
La energía backstage no es solo estética; es humana. En un mismo espacio convivían creativos de Georgia, Armenia, Colombia, Corea, Francia, Afganistán, Grecia y más. Cada uno aportaba su visión y su cultura a una conversación global sobre el futuro de la moda.
Como fundadora de Moda con Sentido, un proyecto que busca visibilizar el lado consciente de esta industria, ver cómo UFSP combinó innovación tecnológica, diseño responsable y educación me llenó de esperanza. No era solo un show para ver y ser visto; era una declaración sobre hacia dónde debemos movernos como industria.
El valor de la prensa en este tipo de eventos
Desde mi rol como periodista de moda, esta experiencia confirmó la importancia de estar presente en estos espacios no solo como espectador, sino como intermediario entre la industria y el público. Acceder a estos entornos permite recoger información valiosa sobre hacia dónde se dirige la moda: la digitalización, la sostenibilidad real (más allá del discurso) y el regreso al valor artesanal son ejes que se repiten y se fortalecen.
¿Qué hace único al Unique Fashion Show?
Más allá del título, el evento logra diferenciarse por su enfoque transversal. No es una fashion week clásica, ni una feria comercial al uso. Es un punto de encuentro donde la innovación, el diseño emergente y la educación convergen. La presencia de instituciones como el Ministerio de Cultura de Francia, Istituto Marangoni y Athens Fashion Club refuerza su legitimidad, y la apuesta por experiencias virtuales en el metaverso apunta a un futuro híbrido para este tipo de eventos.
La capital francesa sigue siendo un epicentro para visibilizar narrativas emergentes, especialmente aquellas que escapan al circuito comercial tradicional. Unique Fashion Show no solo permitió descubrir talento nuevo, sino que ofreció una experiencia que pone en valor el intercambio intercultural, el respeto por el oficio y la búsqueda de nuevas formas de expresión a través del vestir.
En un mercado saturado de imágenes repetidas, iniciativas como esta recuerdan que la moda todavía puede sorprender cuando se conecta con sus raíces y se atreve a contar otras historias.
Estar “tras bambalinas” en el Unique Fashion Show Paris 2025 fue más que cubrir un evento de moda: fue una experiencia inmersiva, sensible y desafiante. Me recordó por qué amo contar historias, especialmente aquellas que no se ven a simple vista.
Porque en la moda —como en la vida— lo verdaderamente único no siempre está en lo que brilla en la pasarela, sino en lo que ocurre detrás del telón.