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Y quién te dijo que la moda colombiana es únicamente tropical?

El artículo que están por leer es una adaptación a un ensayo especializado que escribí, basándome en fuentes expertas en el estudio de la moda latinoamericana como Vanessa Rosales, Eduard Salazar y María Clara Salive.  Este ensayo lo presenté dentro de mi proceso de aprendizaje que desarrollo día a día en el idioma inglés y lo encontré relevante y muy importante para compartirlo con ustedes, ya que todos hacemos parte de este mismo imaginario sesgado y un poco errado de lo que puede llegar a ser la moda colombiana para los ojos del mundo y para los nuestros propios…

Nathaniel Dafydd Beard cofundador de Fashion Research Network (FRN), una plataforma para apoyar la promoción de la investigación de la moda y la vestimenta a través de eventos y publicaciones afirma en su artículo “Defining the Fashion City: Fashion Capital or Style Centre” que la moda puede eliminar significados culturales centrándose en un propósito comercial o elevarlos al convertir su estética y contenido en prendas que resaltan su riqueza cultural.

Los invito a hacer un ejercicio: pensar en la primera palabra que se viene a sus mentes cuando escuchan “moda colombiana”, sin darle muchos rodeos, estoy segura de que más de uno pensó palabras como alegre, colorida, exótica o tropical, y si bien son adjetivos que describen muy bien no solo la moda sino la cultura, no son los determinantes ni los únicos en cumplir esta función.

“Lo tropical” queda entonces, como esa tendencia y símbolo de la cultura e identidad colombiana que ha sido literalizada y casi estereotipada como la única representante global de la moda de este país en el mundo.

Haciendo énfasis en su importancia como parte del imaginario de moda, lo que resulta menos claro desde la perspectiva del conocimiento global, es la naturaleza que existe de la diversidad y fragmentación presente en el país, lo cual permitiría interpretar esta moda colombiana desde varios caminos y no limitadamente como ha sucedido hasta el momento teniendo en cuenta que América Latina aún es una tierra en construcción que se puede observar desde su multiplicidad.

Teniendo en cuenta lo anterior, surge una pregunta: ¿Qué implicaciones tiene lo tropical en la moda colombiana y cómo se puede aprovechar este estereotipo para abrazar las raíces culturales como un aspecto positivo junto con otras narrativas?

Estereotipos de la Moda Colombiana

Los estereotipos sirven para establecer marcos de referencia y orientar nuestras percepciones, pero se acercan más al cliché que a una simple interpretación al hablar de la moda colombiana o incluso de muchos otros aspectos de la cultura latinoamericana que hoy en día abarca tanto aspectos negativos como positivos.

Al principio la gente caía en el error de pensar que los latinos, especialmente las mujeres eran solo operaciones y cuerpo, playa y bañadores, caderas y busto y que todas eran bonitas y femeninas. En conversación con María Clara Salive Socióloga de la Moda Colombiana y Doctora en Arte y Arquitecturaentendimos que la moda lleva muchos años estancada y golpeada por las tendencias del narcotráfico y la forma en que se veía a los latinoamericanos con aspectos como exagerar el lujo, cosificar a la mujer, generar efectos extremos en el cuerpo, entre otros, lo cual tuvo una gran influencia mundial y llevó a que se transfirieran múltiples supuestos a la moda.

Por otro lado, la idea del bolero, las flores y los colores en cuerpos esculturales de estas mismas mujeres ha sido determinante y ese efecto inmediato de este repentino auge de la ficción latina es lo que alude al exotismo y lo atractivo del latino como algo “apasionado”, “mágico”, “deslumbrante” e incluso “picante”

"Esa tierra donde las flores no mueren bajo ningún frío, donde no hay que esperar a la primavera para presenciar una repentina viveza cromática que en otros lugares se desvanece con el cambio de ciclos, donde el sabor y la elegancia se funden y encuentran formas misteriosas"
Vanessa Rosales

Esta sería la definición perfecta de la “tropicalización” de nuestra moda colombiana. Por otro lado, centrándonos en uno de los estereotipos de moda más conocidos, la moda colombiana o marca nacional ahora es fácil de identificar y aceptar no solo en el país sino a nivel mundial. En nuestro caso, y como les pedí anteriormente, las características que más pueden describir nuestra moda actualmente se relacionan con el trópico, sus colores y sabores ¿Pero qué nos diferencia? 

Yo, por ejemplo, soy Colombiana, nacida en la capital (rola como me dirían los de mi país) y no hay nada más lejano al trópico, la playa, la brisa y el mar, que la ciudad de Bogotá,  pero ocasionalmente cuando alguien que no es de este lado del continente me comentan que mi ciudad debe ser muy rica,  en clima, trópico, fiestas etc.,  creen que vengo de la tierra de las flores y los colores y que aquí el clima es siempre espectacular, que no baja de los 25 grados y que todos vivimos en la costa con cocteles en forma de coco y atardeceres multicolor. Y si, aunque mi país Colombia tiene unos de los paisajes más hermosos del mundo y claramente encontramos lugares como San Andrés, Palomino, La Guajira, Cartagena, etc en donde este sueño si se vive a diario, no es lo que define al país ni a la moda que aquí se produce, se usa y se vende, esa es solo una pequeña parte.

Colombia a diferencia de algunos países como México o Argentina no tiene una figura icónica resonante como Frida Kahlo o Evita Perón, ni referentes iconográficos como el traje mexicano conocido como China Poblana o el Poncho asociado al Gaucho Argentino, Colombia es un país fragmentado, conformado por lo que parecen ser microesferas tanto geográficas como climáticas, tanto culturales como estéticas y por ello la estigmatización de la moda en una sola rama de observación se quedaría corta.

El Tropical Chic como formador de identidad y bien cultural

Una vez leí “La Isla que se repite”, un libro de Antonio Benitez que busca dar una reinterpretación de la cultura caribeña y donde dice claramente: “Los pueblos del mar son todos uno, su cultura es esencialmente la misma. Si tuviera que expresarlo en una sola palabra -ya lo hice- diría performance y «Algo más»; Si pudiera añadir otra palabra, sería: ritmo’. (Benítez, 1986; 125).

La cultura caribe que todos conocemos no es solo una cuestión de clima o temperaturas, es una forma de vivir, una tradición, gastronomía y costumbres que describen una de las ramas más ricas de la cultura colombiana pero no necesariamente el único reflejo de esta.

Una definición básica del término “tropical” puede ser una característica de una región o clima sin heladas, con temperaturas lo suficientemente altas como para soportar el crecimiento de las plantas durante todo el año, si hay suficiente humedad. Por lo tanto, se puede sugerir que este reflejo del Caribe, un ambiente cálido y acogedor con la costa, la playa, el sol y la arena en un solo lugar, es parte de la impresión global sobre el país en general y la moda que allí se produce.

La tropical chic toma como referencia los boleros (un traje que se da en toda Colombia con ciertos cambios en el bordado y el escote), el top dramático y algunas otras prendas que honran la flora y fauna del país, pero estas interpretaciones funcionan dentro de ciertos contextos, Vanessa Rosales afirma que,  “estas no son las piezas que necesita la mujer que usa el transporte público en Bogotá porque tropical tiene el reflejo de una feminidad ligada a una élite, a una Cartagena de Indias y circunstancias de indumentaria inscritas en dinámicas de clase social significativa”

Por lo tanto, es probable que tales conexiones existan también entre los pensamientos de moda y la idea de prendas diseñadas principalmente a partir de colores y boleros, vibraciones étnicas y tropicales, flores y siluetas salvajes con un carisma cautivador y una elaboración artesanal atemporal que describen según muchos el potencial de la moda colombiana.

La moda es una forma de satisfacer las necesidades sociales, psicológicas y culturales relacionadas con la diferenciación, brindando a los individuos la oportunidad de sentirse diferentes y únicos en comparación con otros que lideran el camino a la interpretación nacional y luego global de lo que puede ser la moda colombiana. Además, la ropa es un medio transaccional y un componente importante de los grandes momentos de intercambio social y la influencia entre individuos. Si hablamos de Colombia, se puede afirmar que el vestido si puede ser un elemento central pero como decía anteriormente no es lo único ya que las conexiones entre el vestir y la ciudad según Eduard Salazar están fuertemente relacionadas.

"La moda actual se envasa y vende no solo como un objeto físico, como un vestido o un abrigo, sino también como un bien cultural que se utiliza para promover una comunidad, una ciudad o una nación"
Beard

Exponentes Colombianos

Respecto al Caribe o Tropical Chic es posible afirmar que es parte crucial de la formación de la identidad colombiana en la moda. Estudios sobre el discurso de la moda en Colombia y su capital,   afirman que este fenómeno surge en 1980 aproximadamente y con la aparición relativamente reciente de grandes diseñadores colombianos, que se  han caracterizado y destacado en los últimos años como Hernán Zajar, Amelia Toro, Goyo Franco, Pepa Pombo, entre otros que con sus apariciones en pasarelas y almacenes exclusivos junto con los materiales y formas que utilizaron, dieron a sus creaciones ciertos vestigios distintivos que podemos llamar colombiano.

Silvia Tcherassi, otra de nuestras grandes diseñadoras y reconocida a nivel mundial,  internacionaliza la moda de nuestro país,  no por ser la primera diseñadora colombiana, sino porque nos permitió posicionarnos en la historia mundial a través de nuestra moda colombiana,  con su elegante tropicalismo estampado en clutchs y hermosos abanicos, imágenes de la ciudad de Cartagena de Indias, hoy tan deseada precisamente por la camada mundial de la moda a través de imágenes de fachadas y casas de veraneo de su Barranquilla primigenia.  Tcherassi es entre otros diseñadores, nuestra cara mundial del sello colombiano.

Varias líneas de investigación incluida Vanessa Rosales, han sugerido que este término del “Tropical Chic” es una tendencia que pudo ser invento de la reconocida diseñadora Johanna Ortiz quien ‘por primera vez, nos da una idea de lo que es la alquimia de una posible “colombianidad” que apela al tropicalismo, a una feminidad exuberante, a unos imaginarios que se globalizan y comienzan a asociarse con el diseño colombiano’ permitiéndole ser conocida en todo el mundo como una referente de la moda colombiana.

No podemos atribuir la evolución de la moda en Colombia a uno u otro exponente porque en realidad ha sido un esfuerzo colectivo. Marcas como Fájate, Touché, Maaji, Agua Bendita y Ondademar son expositores recurrentes en las ferias comerciales más grandes del mundo. Además diseñadores como Mercedes Salazar, Esteban Cortázar y Magnetic Midnight se han abierto paso en las plataformas de lujo mundial como Net-a- Porter y Moda Operandi.

Entre las firmas colombianas de textil y moda con mayor notoriedad se encuentran Studio F, Leonisa, Touché, Totto, Vélez, OffCorss, Gef, Punto Blanco, Pat Primo y Koaj, por nombrar algunas, aunque la lista sigue con más de 20 nombres de “alta notoriedad”. 

Y ¡Qué orgullo! Porque estos diseñadores, colombianos, fueron quienes representaron nuestro potencial como país no solo productor sino comercializador de una moda única, diferenciadora y especial que no se ve en ningún otro lugar, dándole un status marcado y muy reconocido a la representación de la cultura tropical a los ojos del mundo.

La cultura de la moda hispana ha sido influenciada históricamente. Katherine Knox en su libro Culture to Catwalk: How world cultures influence fashion rastrea la evolución de la moda colombiana desde que era una colonia española a través de una posición entusiasta sobre la moda occidental, que explica que el país ha buscado hacerse un hueco en la industria de la moda emergente de América Latina. Una nación donde se consolida una hibridación cultural que, en materia de indumentaria, tiende a mirar al exterior como forma de legitimar lo propio. Este reúne a diseñadores de moda y artesanos tradicionales con el objetivo de crear un estilo original y fuerte único en el país.

“Cuando una diseñadora de moda como Johanna Ortiz retoma el corte de una manta de la cultura Wayuu, el objeto se desterritorializa. Así, una artesanía que antes estaba arraigada en una región y una etnia determinada se suma al discurso de la identidad nacional, sin desentonar dentro de los órdenes de la moda vigentes”. 
Maria Clara Salive

Sin embargo, y a pesar de su éxito, no toda Colombia es Caribe y puede catalogarse como un punto tropical atribuido a un hecho más fundamentalmente fáctico y geográfico. Uno de mis autores favoritos sobre la moda y sus estudios Gilles Lipovetsky asegura en su libro “La estetización del mundo” señala que la cultura actual en la que vivimos es fragmentaria, mixta, múltiple y convive con estilos disímiles sin orden ni regularidad, por lo que hoy en día estamos inmersos en un capitalismo transestético que forma parte de un “supermercado” de tendencias, looks, moda y diseños.

La moda ha pasado exitosamente del mercado a los templos de la alta cultura, y esto significa que, al estar mezcladas entre sí, las culturas poseen límites cada vez más difusos porque hacen parte de una identidad que ya no es de unos pocos sino que se expande a nivel nacional en el imaginario de sus miembros. Esta es una de las principales razones por las que hoy en día la identidad colombiana ha cambiado tanto en su forma de vestir en las ciudades más grandes del país, así como la forma de pensar sobre la estética del vestir proveniente de la región.

Contextos múltiples y determinantes culturales 

A pesar de las interpretaciones y la clasificación de la moda colombiana con un estereotipo “tropical”, hay muchas variantes que permiten demostrar que eso no es lo único que representa la moda del país.

En Colombia no existen las estaciones y los climas varían dependiendo de la ciudad. Puedes estar en Bogotá con un clima frío y a una hora en avión encontrar la ciudad de Medellín, o viajar a Cartagena a 1 hora y 45 minutos donde puedes encontrar un clima cálido, con playas y vida tropical (esto es algo que por lo general no tiene cambios drásticos en el año). Eduard Salazar, en sus estudios sobre los relatos de moda y los contextos según las regiones ha encontrado el clima como factor cultural no solo como elemento físico, químico y externo que modifica los comportamientos de la vestimenta sino también, una historia que va desde la ruana hasta las flores, desde las ajustadas al cuerpo hasta las siluetas más anchas y voluminosas, ocurriendo en el mismo contexto con intercambios internacionales que nos habla de una moda que es plural.

Otros contextos sugeridos por Vanessa Rosales también varían: el carnaval de Barranquilla es ciertamente icónico, la figura estética que encarna Juan Valdez también habla de las latitudes cafeteras, resuena más con la cultura paisa (gente de Medellín), pero no tiene esa capacidad de evocar una figura singular, está la cumbia, pero no ocupa el lugar identitario que tiene el Vallenato, aunque no represente a toda la población colombiana porque también puede caracterizarse como febrilmente salsera encontrando este ritmo como un sitio de enunciación estética el movimiento de la música electrónica en Bogotá, la Champeta y los bailes en la costa y otras variables que también confluyen.

Por otro lado, encontramos la narco estética como una categoría que ya no se encuentra ligada necesariamente a la actividad delictiva sino a un imaginario de belleza y moda que está enmarcado desde hace muchos años en lo que internacionalmente se puede llegar a interpretar. 

Si hacen el ejercicio de buscar en Google: Moda Colombiana, lo primero que encontrarán son todos aquellos referentes de prendas y estilos relacionados con series de Televisión como “Las Muñecas de la Mafia” o la famosa línea de jeans de Sofía Vergara que también hacen parte de la moda del país influenciada histórica y culturalmente. De aquí también hace parte el Concurso Nacional de la Belleza el cual es reconocido por la periodista colombiana Luz Lancheros, como un relato de moda masiva adaptado del formato estadounidense como un escaparate de tendencias para las mujeres con marcas que se presentaban allí como el maquillaje Jolie de Vogue, los vestidos de baño Armonía, entre otros pero que se queda corto con lo que ahora podemos producir como país más allá de los vestidos de lentejuelas de reinado.

Si por el contrario buscan “Colombian Fashion” encontrarán las icónicas piezas de los más grandes diseñadores reconocidos alrededor del mundo que vienen de la costa y resaltan su riqueza cultural e histórica en sus creaciones pero aún asi dejando el estereotipo muy arriba.

De todo esto, surge la idea de Colombia como un país de fragmentos, de un país que no depende de una estación o de otra que determinen la forma de vestir, de las mochilas wayuu, el calzado de Bucaramanga, los vestidos de baño artesanales de Montería y Barranquilla, de los bolsos tejidos a mano, de los ponchos y la joyería indígena, de una diversidad única que cambia cada cierto kilómetro que recorres.

Realzar raíces y apropiarnos del estereotipo sin dejar de lado lo nuevo

La apropiación cultural puede ser positiva, si no es lo único que define la moda de un país y solo si se respeta la autoría. En vista de todo lo mencionado hasta ahora, se puede suponer que al igual que lo ancestral, es un reduccionismo de la identidad colombiana a lo tradicional que se queda corto en todo lo que puede ofrecer, pero también puede ser una oportunidad para abrazar y reafirmar el sello colombiano en el mundo.

Las culturas rara vez, si acaso, son estáticas e inmutables y, sin embargo, tiene mucho sentido hablar de dos personas en diferentes momentos que comparten la misma cultura, por lo que no sería un problema mayor el dilema de si está bien estereotipar a los colombianos si la moda centra su atención, principalmente en cómo aprovechar lo que funciona para que la industria de la moda se destaque siguiendo el ejemplo de muchos diseñadores emergentes y ‘construir un vínculo entre el significado heredado de las tradiciones artesanales con toda su simbología y diseño contemporáneo.

Hoy en día contamos con la presencia de muchas otras marcas en el mercado global que han desafiado los distintos estereotipos latentes y han demostrado que también es posible crear “Street style, loungewear y activewear” sin demeritar lo que ha representado la moda tropical para nuestra economía y reputación mundial. Marcas como Alado Design, A New Cross o Laura Laurens que asistieron al Fashion Trust Arabia o aquellas presentes en Colombiamoda como One Half o Manuela Álvarez son la fiel representación de la evolución y la diversificación 

Este artículo ha discutido las razones por las cuales la moda colombiana se ha convertido en parte de un estereotipo global que la ubica en un imaginario tropical, que a la vez ha sido un importante formador de identidad y cultura mezclada con otros contextos y realidades. Está limitado por la falta de información sobre una visión amplia y rica de conceptos y análisis de lo que significa la moda colombiana,  y confirma como una de las primeras conclusiones que los estudios de moda en Colombia, si bien están avanzando, todavía necesitan mucho campo de investigación,  expertos para comunicar moda y proyectos de una manera asertiva y completa que permita fortalecer y no separar la cultura y raíces de la esencia colombiana para posicionarla, valorarla y apropiarse de ella de manera más sabia.

Esta sería un área fructífera para futuros trabajos que permitan a los investigadores,  comprender y profundizar en las implicaciones que la moda colombiana tiene en el mundo y lo que se puede destacar como parte de su patrimonio cultural,  tomando los estereotipos como potenciadores de identidad junto con las nuevas propuestas que se están presentando, generando caminos hacia enfoques de moda global que inevitablemente se adapten a las necesidades del consumidor y a la realidad de lo que sucede en el mundo.

 

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¿Qué es moda con sentido?

Moda con Sentido es un proyecto mediático especializado en moda establecido en Colombia en 2020,  con una misión continua de conectar conocimientos, emociones y opiniones alrededor del significado y el valor de una de las industrias más grandes del mundo.

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