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Estos fueron los momentos más virales en la semana de la Alta Costura de París 2023

Comienza un nuevo año y la moda no para de sorprendernos cada vez más. Como acto performático con fundamentos en el arte y la creatividad, París fue una vez más el centro de una de las semanas de la moda más grandes e importantes del año que cerró la semana pasada con la primera pasarela de Robert Wun, un nuevo nombre dentro de la Alta Costura proveniente de Londres.

La Alta Costura en París es esa ‘raison d’être’ o razón de ser de la capital francesa en cuanto a sus orígenes y raíces dentro del mundo de la moda. Dos veces al año en Enero y Julio la ciudad se viste de artesanía, elegancia y savoir-faire gracias a las propuestas de cada una de las casas de moda que pertenecen a la Federación de la Alta Costura y Moda,  que les da su nombre de Couturiers y que en esta ocasión dieron a conocer sus colecciones de Haute Couture en las locaciones más imponentes y exclusivas para ir como siempre por lo alto. 

Aunque vimos muchas pasarelas interesantes y propuestas soñadas, algunas de las casas de moda entregaron ese plus que a muchos nos fascina, nos engancha, nos enamora y nos acerca o nos separa por las diversas opiniones que pueden surgir después de ver y presenciar cada uno de estos fashion shows.

Repasemos esos momentos clave que en Moda con Sentido fueron los favoritos y recopilamos especialmente para ustedes:

Schiaparelli y su vuelta al infierno de Dante

Nada mejor que iniciar la semana de la moda con un toque de surrealismo que definitivamente dió de qué hablar y tuvo las redes sociales y el internet completamente a sus pies, no solo por la aparición de Doja Cat quien asistió al front row cubierta de  30.000 cristales Swarovski escarlata.

Todo comenzó con la llegada de invitados VIP al desfile que se realizó en el Petit Palais de París cuando Kylie Jenner se robó todas las miradas (y miles de comentarios y reacciones) al hacer su aparicion con un vestido de terciopelo negro sin tirantes con una cabeza de león “realista y de tamaño natural”, un look de la nueva colección que también fue presentado en la pasarela. Shalom Harlow lució el vestido con corpiño de leopardo de las nieves, basado en un diseño de archivo de 1938, mientras que Irina Shayk lució el vestido de león y Naomi Campbell el abrigo de lobo.  

El look inmediatamente comenzó a dividir a los usuarios en redes sociales, algunos, lo amaron, mientras que otros, reprobaron la elección  por su “glamourización” de la cacería y del uso de pieles animales hoy en pleno siglo XXI objetable por sus vínculos con la desigualdad de la riqueza y el legado del colonialismo, así como la matanza de animales en peligro de extinción por deporte.

Además,  se habló también del supuesto uso estratégico de una Kardashian por la marca para causar revuelo y viralizarse haciéndolo parte del marketing que tal vez, hoy en día no sería abiertamente aceptado por una sociedad en la que los cambios de mentalidad del consumidor ponen en la mira cuestiones como el cambio climático, el bienestar de los animales o la justicia social.

El tema de las pieles se ha convertido en un punto especialmente controversial y si como marca te equivocas al querer innovar y satisfacer aquello que es viral la reacción puede ser rápida e implacable. Para la mayoría de las grandes marcas de moda deshacerse de las pieles se ha convertido en un objetivo fácil, con el que ganar puntos en las relaciones públicas les permite reducir los productos que suponen una parte muy pequeña de los ingresos. 

Sin embargo, el listón de la aceptabilidad de estos materiales “falsos” y que no hacen daño a los animales está subiendo, por esa razón la piel sintética está ampliamente aceptada como una «apreciación táctil y visual de lo que vemos en la naturaleza, pero distanciada del tipo de violencia gratuita que supone matar animales específicamente para la moda», afirma Emma Hakansson, fundadora de Collective Fashion Justice y autora de How Veganism Can Save Us.

La indignada respuesta a la maniobra de Schiaparelli habla del delicado camino que las marcas deben recorrer entre las tácticas de marketing de conmoción y asombro y la defensa de esos valores. Conseguir ese equilibrio es complicado, ya que las redes sociales empujan a las marcas a buscar contenidos llamativos que las mantengan en la conversación, mientras que los límites de lo aceptable se redefinen por las crecientes preocupaciones éticas, sociales y medioambientales.

La lógica de trasfondo de un desfile como el de Schiaparelli y contemplando el panorama más profundo,  se basa en la idea de una industria que se encarga de crear arte, de trabajar con artesanos y ponerles cada vez más retos, y sobre todo experimentar, asombrar, expresar, comunicar pero también provocar y ser rupturista. La vestimenta y la moda juegan un papel importante en la ironía, la provocación y polémicas que en ocasiones no salen tan bien como deberían (caso de Balenciaga) pero muchas otras generan es un shock visual que genera comentarios pero al final posicionamiento y reconocimiento de la marca.

El desfile giraba en torno a tres réplicas muy realistas de cabezas de animales: un leopardo de las nieves, un león y un lobo siendo una referencia al «Infierno» de Dante en la Divina Comedia, que sirvió de amplia inspiración para la colección de primavera, lo cual para la casa de moda no es novedad ya que desde siempre ha planteado situaciones surrealistas.

 

"Por encima de todo, quiero que la gente sienta que se corren riesgos, que damos los mayores volantazos posibles y que no saben lo que van a ver", en 2023, el surrealismo está en la calidad fotorrealista. Hemos trabajado con un artista afincado en Israel que ha esculpido estas criaturas a mano con espuma y resina y luego las ha cubierto con piel sintética bordada básicamente, y luego está todo pintado a mano"
Daniel Roseberry
Director Creativo Schiaparelli

Además de este momento viral, se produjo una coleccion completa que lanzó a la marca a ese reto con creaciones impresionantes en el limite de la capacidad tecnica,  como el vestido de tirantes con lentejuelas de hojalata recubiertas en cuero o el corpiño con un espectacular escote en forma de cuerno con cuentas de cristal de color crudo.

Lo más impresionante de todo eran las pecheras, tan elaboradas como biombos, hechas de materiales rígidos como el nácar o la madera de lemontree. Este último se inspiró en la marquetería de un aparador diseñado por Jean-Michel Frank para el salón original de Schiaparelli en la Place Vendôme y requirió la ayuda de otro experto.

Viktor & Rolf ponen el mundo al revés

Viktor & Rolf demostraron una vez más que son maestros de la provocación humorística y la magia técnica en un tour de force: una versión absurda del tradicional vestido de baile que parecía una colisión frontal entre los cuerpos de las modelos y las siluetas de los vestidos.

Todo el mundo esperaba un espectáculo divertido e innovador con siluetas exageradas y narrativa de alto concepto,  ya que la marca ha sido siempre reconocida por causar esta clase de disrupciones,  pero esta vez superaron las expectativas. 

La pasarela comienza con vestidos de tul en tonos muy coloridos y que recuerdan a los dulces y a la confitería. Mientras transcurría el espectáculo, los vestidos empiezan a cambiar su forma, a darse la vuelta y a torcerse de manera literal. Un corsé colocado hasta el cuello de la modelo, otro girado 180 grados aparecía en paralelo, otro al revés y cubriendo la cara… Parecía como si la modelo llevará el vestido mientras vestía ropa interior. Su colección de alta costura otoño-invierno incluía dos versiones de cada look: trajes en capas con escotes rígidos y cavernosos y hombros hinchados que los diseñadores transformaron en el escenario en conjuntos más suaves y drapeados.

Pero cómo lograron mantener la estructura? 

Sara Scaturro conservadora de arte, comisaria e historiadora especializada en moda y textiles habló un poco acerca de la forma de los vestidos,  la cual  fue probablemente lograda gracias al uso de monturas invisibles que normalmente se usan en la exposición de moda en museos. Son especies de “cuerpos fantasma” que crean conservadores restauradores para que las prendas de vestir se sostengan solas como si fueran una escultura utilizando materiales como fibra de vidrio, poliestireno, entretelas y hasta maniquíes cortados dando rigidez a los textiles que no se paran solos. Deben ser invisibles independientemente del material sin dejar notar que algo sostiene el vestido.

Una vez más Viktor Horsting y Rolf Snoeren se han hecho con toda la atención. Sus obras, casi de carácter arquitectónico, muestran un relato narrativo exagerado y ecléctico que rinde homenaje al concepto de la deconstrucción.

Iris Van Herpen bajo el agua hace una oda a la libertad

Iris van Herpen siempre ha ido a contracorriente, rebelándose contra la cultura de la alta costura, a veces anticuada, y diversificando su proceso hacia la ciencia y la tecnología. 

«No me sentía capaz de plasmar el aspecto emocional que conlleva este concepto en la pasarela», explicó en una llamada de Zoom desde su estudio de Ámsterdam, antes de revelar que la colección estaba pensada para llevarse bajo el agua como referencia simbólica a la protesta femenina. «En parte, es una oda a las manifestaciones en Irán, porque realmente creo que es un movimiento que tenemos que apoyar en todo el mundo», dijo. «Elegí el medio de ir bajo el agua principalmente porque requiere una fuerza diferente, y nos quita la voz».

Por esta razón decidió presentar su colección de Haute Couture titulada “Carte Blanche” por medio de un vídeo en redes sociales. La diseñadora se asoció con la bailarina, coreógrafa, cineasta submarina y buceadora en apnea francesa Julie Gautier en un metraje que muestra prendas en el fondo de la piscina Y-40 de Italia, la piscina artificial más profunda del mundo, con 138 pies de profundidad.

El fashion film comienza con una serie de looks encorsetados que abrazan el cuerpo sobre una base desnuda, compuesta por las formas fluidas características de Van Herpen trazadas en mylar. Luego se convierten en vestidos de seda orgánica y poliéster reciclado que ondulan en el agua  en tonos morados y rojos. La parte más conmovedora de la pieza, de cuatro minutos de duración, llega en torno a los tres minutos, cuando Gautier, ataviada con un corsé adornado con mechones de pelo humano y sintético de un rojo intenso – «un símbolo de la libertad»-, empieza a gritar. Lo único que provoca su dolor es un silencioso chorro de burbujas; al final, se ve obligada a volver a la superficie para respirar.

«Para algunos, la moda es sólo ropa. Pero es mucho más que eso. La moda es una forma muy personal de hablar de nuestra identidad, nuestra cultura y nuestros valores. Como diseñadora, me parece importante mostrar a la gente una perspectiva más amplia».

Valentino y su Alta Costura para la gente inspirada en la libertad de un club nocturno

Pierpaolo Piccioli sigue adaptando la maison a los valores actuales, sobre todo a la «inclusividad», sea cual sea el significado de este concepto en el exclusivo mundo de la alta costura. Esta temporada, el diseñador ha creado una colisión de alto octanaje, con influencias de los años 80, entre la alta costura y el club, entre la grandeza romana con sus volantes y lazos, por un lado, y los looks atrevidos y los colores chillones preferidos por los hedonistas de los clubes, como Taboo o Liquid Sky. 

Celebrado bajo el Pont Alexandre III en París en la oscuridad del club nocturno Bridge Club y en su sentido de autoafirmación, el espectáculo era una especie de declaración política.  ‘Es un momento en el que siento que la gente realmente quiere sentirse libre para expresarse. La alta costura es cultura basada en la moda’. El mensaje era claro: estamos aquí, somos queer, acostúmbrate, como dice el refrán de los 80.

«En los años 80 se escondían en los clubes. Ahora es una nueva etapa de la vida. No más cambiarse en el autobús nocturno a casa, muchachos. La calle es tu pista de baile».

Fue un experimento interesante: un ejercicio sobre qué tan lejos de sus marcos tradicionales puedes empujar la alta costura y aun así hacer que se sienta alta. Elevada sobre zapatos de plataforma de color naranja neón altísimas con medias a juego y coronada con anteojos de sol color rosa con plumas puntiagudas, esto era alta costura pop, para la gente. ‘No quiero ser el tipo de modisto al que le importa lo que la gente hace con la ropa. Me quedo con mi show, y se puede usar así o de una manera más clásica’, dijo Piccioli. ‘Los clientes de alta costura de hoy no son como en los años 50. Ojalá lo usen con un par de jeans y una camiseta. No se trata de la apariencia, se trata de las piezas’.

También fue un choque, subvirtiendo la idea misma de gracia que Piccioli ha perfeccionado durante su mandato en Valentino y sustituyéndola por una expresión más dura. La salida no fue fácil de digerir, pero la búsqueda de nuevas formas de belleza no suele ser un camino de rosas.

“Como diseñador, siento la responsabilidad de usar mi voz con conciencia. No quiero hablar de cuántos volantes hay en un vestido porque puedes contarlos. Siento que la verdadera alta costura es más ruidosa. Puedes dar mensajes”
Pierpaolo Piccoli
Director Creativo Valentino

Haider Ackerman, diseñador colombiano tomó las riendas del desfile de Jean Paul Gaultier

Gaultier, como la gente recordará o no, fue el enfant terrible de la moda, el inventor del sujetador cónico de Madonna y el popularizador de los hombres con falda que se retiró en 2020. Desde entonces, su marca ha cedido su alta costura a una serie de diseñadores cada uno de los cuales ha producido una colección. Chitose Abe, de Sacai, fue la primera, luego Glenn Martens, de Diesel e Y/Project, Olivier Rousteing, de Balmain, y ahora el Sr. Ackermann, diseñador nacido en Colombia y formado en Amberes, cuya marca era famosa por el romanticismo y el rigor de su sastrería, pero que lleva tiempo fuera de las pasarelas.

Ackermann perdió el control de su nombre y de su empresa hace unos años (acaba de recuperarlo) y sus más recientes trabajos de diseño han sido una colaboración con Fila y las piezas únicas de alfombra roja que hace para Timothée Chalamet, como ese top rojo sin mangas, y Tilda Swinton. No era una elección obvia para Gaultier. Pero fue brillante.

Lo que pudimos presenciar de la colección presentada fue esa estructura con ese tono misterioso que añade un punto perturbador a sus creaciones. El negro fue el color preeminente de esta colección, con algunos toques de tonos flúor, como el azul y el verde, a excepción de una línea de sastrería más fluida en tonos amarillo pastel.

Además en cuanto a siluetas pudimos observar que se mantiene el famoso corse pero con un estilo más futurista, los famosos abrigos cocoon y el traje con chaquetas pingüino. Una época de resplandor en la que los diseños de estilo deportivo lograron el upgrade a creaciones haute couture, gracias a sus materiales, entre los que destacan las lentejuelas y el lúrex.

Una de las cosas que más llamaron mi atención además de la propuesta creativa de la colección fue el mensaje que el diseñador quería transmitir. Transcurría el desfile con una banda sonora hablada que susurraba el nombre de cada modelo y de repente se interrumpio con la cancion ‘Baraye’ del artista iraní Shervin Hajipour, escrita sobre el asesinato de Mahsa Amini en septiembre de 2022 y la lucha por los derechos de las mujeres en Irán que vino luego. 

‘Es un mensaje humano. En la alta costura estás subiendo a la mujer a un pedestal, así que no puedes dejar de pensar en todas las demás mujeres y en su derecho a la libertad también’.

 

Al mismo tiempo, una modelo desfila con un top grabado con palabras como “Escribo libertad”, un simbólico gesto de apoyo a los manifestantes que han mantenido las protestas en la calle iraní desde septiembre, sufriendo una fuerte represión.

Volvemos una vez más a la moda como vehículo de expresión, mensajes, protesta y diferenciación en sociedad.

En otros lugares, las cosas tendieron a lo soso. El Chanel de Virginie Viard es, en este punto, claro: en lugar de hacer una declaración, sigue jugando con los clásicos y los reinterpreta de forma que se adapten a múltiples generaciones.

Maria Grazia Chiuri, de Dior, sigue creando prendas que embellecen a las mujeres. El subtexto narrativo es el mismo, temporada tras temporada: el empoderamiento femenino. Esta temporada se ha inspirado en Josephine Baker, lo que ha dado lugar a una colección que oscila entre las batas y la lencería, los trajes impecables y los vestidos elegantes, ofreciendo pocas sorpresas, pero un montón de prendas perfectamente confeccionadas.

En Fendi, Kim Jones también se sintió ligera, explorando drapeados, lazos, nudos; jugando con lo hecho y lo deshecho. En un espacio claramente blanco, la visión resultaba clásica y futurista a la vez. Los drapeados parecían un poco rígidos, pero en general funcionaban.

La alta costura siempre sorprenderá pero son algunas casas y propuestas las que en realidad salen de la zona de confort para clientes de tan alta tradición y entregan algo nuevo. Vamos a ver que viene para este 2023 en la semana del Prêt-à-Porter que está a la vuelta de la esquina.

¿Cuál de estas fue tu favorita?




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¿Qué es moda con sentido?

Moda con Sentido es un proyecto mediático especializado en moda establecido en Colombia en 2020,  con una misión continua de conectar conocimientos, emociones y opiniones alrededor del significado y el valor de una de las industrias más grandes del mundo.

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