Para el cierre del 2022, vimos la entrega de una tercera temporada de la tan amada pero también odiada serie de Netflix “Emily en París”, en la que se muestra a Emily en la personificación de una americana que teatraliza su vida en la ciudad de la luz y la moda, Paris, idealizándola de tal manera que muchos hablen y critiquen, pero no puedan evitar verla.
No es porque sea una producción de gran trasfondo educativo o muy técnico o porque los productores hayan decidido mostrar la cruda realidad de la vida ¿Pero qué serie de ficción lo es?, digo ficción, porque en realidad al analizar esta encarnación de Emily es evidente notar el hiperrealismo con el que la serie muestra a una chica llegada de Chicago para trabajar en una empresa de marketing de lujo, quien con su estilo particular retrata perfectamente lo que se espera de la mujer parisina (completamente instagrammeable y disfrazada por eso que dicen de París, por ser la ciudad de la moda) mientras que la visión de la capital francesa se asemeja más a la Torre Eiffel de Las Vegas entregando casi que un cuento de hadas tipo Ratatouille con Croissants, Mimos, el Pont Neuf, el vino al borde del Sena y toda la acción performática de lo que sería ser un turista en París más hacia la fantasía que la realidad…
En un artículo anterior hablamos de aquellas cosas que no tienen sentido de la serie, todo eso que la hace tan irreal, ahora analicemos algunos puntos clave de esta última temporada…
1. Un Hate watching que aumenta cada vez más la fama de la serie
Desde el estreno de esta tercera temporada se generaron miles de reacciones en redes sociales en torno al ‘Hate watching’ qué significa odiar algo, pero querer verlo igual. Nada en Emily en París es real, ni el puesto profesional que tiene a su edad, ni su armario lleno de ropa de marcas de lujo que obviamente no puede costear, ni todo lo que le pasa en la ciudad de la luz. Sin embargo, cuando se estrenó la primera temporada, fue vista por más de 60 millones de personas en Netflix, un año después llegó la segunda temporada, que encabezó el Top 10 global de Netflix en 94 países, con 107.6 millones de horas vistas en sus primeros cuatro días y Lilly Collins fue nominada a mejor actriz de reparto en 2022.
La cuenta de Instagram Diet Prada recogió algunos de los tweets más escandalosos pero dicientes de este Hate Watching al que nos referimos, un concepto que habla de ver algo que da rabia generando adicción, y que ha aplicado a series como Scandal, Smash o las últimas temporadas de Homeland. Hasta que llegó Emily y las desbancó a todas.





Muchos la odian, incluso celebran su llegada con frases como “Feliz temporada 3 de Emily en París” o “Me siento mal por los franceses no sé qué es peor para ellos, perder la copa mundial o el hecho de que Emily en París sale en 2 días” dejando ver fácilmente que, para un francés, no es el mejor plan sentarse y menos ser parte de esta conversación.
Existen esas cosas que no aportan mucho, que pueden parecer que nos hacen perder el tiempo pero que disfrutamos de vez en cuando, como ese placer culpable del fin de semana y asi es que muchas personas describen esta serie. Sin embargo no creo que de eso se trate, nadie esta obligado a verla o no pero si se enganchan es porque algo hizo bien su director Darren Star. Si bien nad aes real ni aterrizado, lo que quiere mostrar Netflix es eso, un contenido idealizado, 100% aspiracional que choca con opiniones como toda serie o película y que como un reality show tiene una audiencia que la sigue y otra que la repudia.
2. Una trama más novelesca y con ¿más madurez?
Luego de un año viviendo en París, Emily se ve envuelta en una encrucijada que la pondrá a escoger entre su trabajo, su sueño parisino y sus relaciones amorosas que por bastante tiempo se han movido en un triángulo que pareciera no tener fin. Esta decisión que se ve tambaleada por la crónica superficial de la vida ideal que la lleva a negarse a tomarla en serio, se alarga durante los primeros episodios de la temporada en los que las escenas más graciosas o que enganchan a un público que aclama por la banalidad, logran usar la trivialidad a su favor manteniendo París como una colección de postales y el día a día de Emily como un capítulo más del cuento de hadas en el que todo sigue sucediendo a la perfección.
Cuando hablamos de madurez, Emily llega a una etapa en la que debe decidir pero tal vez eso ya no sea tan divertido para un público acostumbrado a no tomarse al personaje muy en serio. En temporadas anteriores, nada parecía más importante para el espectador que sumergirse durante un rato en esta vida de excesos, lujos y dilemas sentimentales que terminaba resolviéndose de manera graciosa y daba una idea de escapismo en cada episodio de no más de 30 minutos que se volvía casi una adicción para distraerse o terminar un día pesado. Ahora, el hecho de integrar historias más adultas y menos entretenidas volviéndola no solo más predecible de lo que ya era sino monótona y sin mucho más que entregar.
Personajes que aparecen y desaparecen de la nada, mentiras, drama, rupturas, peleas entre otras escenas que podemos recordar, podría decirse que la aterrizan a la realidad más cercana sin perder las exuberancias para cerrar con un final que tal vez le da el giro justo de telenovela que nadie se esperaba: Camille interrumpe su matrimonio, está embarazada y huye llorando porque no se siente amada por Gabriel, Alfie se va con dolor y Emily y Gabriel quedan con el camino libre para tomar la decisión que nos llevará a la cuarta temporada… ¿Qué más puede pasar?
3. Paris americanizado por Emily y el choque cultural con ello
Aquí es donde realmente puedo ver el reflejo de muchos de los choques que se generan con la serie especialmente en Francia, no soy francesa, pero vivo allí y las reacciones que se ven en las caras de las personas al hablar de la tan famosa serie son evidencia de que para ellos es una caricatura y casi una burla de la ciudad y de la vida real. Para un francés local, nada de lo que sea turístico es realmente atractivo. Para ellos la esencia se pierde y no hay nada más molesto que esos restaurantes como el Jules Verne que aunque es con estrella Michelin y muy reconocido en la ciudad, siempre siempre está full de turismo.
Como dice Silvie “Llevemoslos al restaurante de la Torre Eiffel, a los americanos les encantará». ¿Coincidencia? No lo creo. Si nos sentamos a analizar las verdaderas razones de esta exageración de perfección se trata finalmente de una dialéctica, de un enfrentamiento entre París y América, que se desarrolla durante toda la trama de la serie.
El personaje de Emily y los choques constantes que tiene con la cultura francesa se adaptan a ello y de forma cómica intentan americanizar esas costumbres para parecerse a la mujer parisina sin esfuerzo, natural y espontánea: El franglais, cortarse el flequillo, beber vino por las mañanas y cometer muchos errores “Porque si viniste a París debes hacerlo bien”.
Por otro lado y para aumentar aún más esa crítica al americano o extranjero que llega a París y se encuentra con un choque cultural, Madeleine la jefa de Emily en Chicago que en esta temporada se muda a París para hacerse cargo de Savoir, es la prueba viva de todo lo que para un francés puede ser DEMASIADO… El termo gigante de agua que carga de arriba a abajo, el no soportar el calor del verano sin aire acondicionado, el extractor de leche materna que usa en la oficina, la extravagancia con la que habla o con la que se viste comparando su propio concepto de elegancia y glamour con el de Sylvie la noche que usan el mismo vestido para la velada de JVMA para Pierre Cadault.
La barrera del lenguaje es otra cosa muy notoria aunque nuestra querida Emily se ha comprometido cada vez más con sus clases de francés. Es el hecho de mostrar de forma exagerada que así seas americano y hables el idioma mundial por excelencia, en Francia el esfuerzo por hablar el idioma local es importante, sobre todo cuando no quieres que un cliente muera de un alergia en el restaurante de tu amigo chef porque entendiste mal cuando te preguntaron si el plato traía champiñones…
Otra cosa que Emily ya aprendió en las temporadas anteriores es que la rutina laboral es diferente, no porque en París la gente no trabaje o sean flojos como he escuchado algunos comentarios sino porque culturalmente se piensa diferente y aunque se trabaja la misma cantidad de horas, se entra más tarde a trabajar, las personas son muy nocturnas y cenan a las 11 de la noche y por ende, muchos horarios laborales comienzan de las 9 am en adelante (esto no es irreal, ni es una burla).
4. Lujos de millonaria con sueldo promedio
Y este es uno de mis puntos favoritos! Cómo es que Emily, una chica promedio llegada de Estados Unidos que no es francesa y lleva solo un año trabajando en París para una agencia de marketing puede armar outfits diarios sin repetir que sobrepasan los 10.000 euros? Bueno, la respuesta ya la tenemos y es sencilla! Emily en París es el sueño de muchas chicas que viajamos a París queriendo pertenecer a ese exclusivo mundo de la moda, del lujo, de los placeres… Aquí solo cuestionamos a Emily por su posición social, ya que si es un poco fuera de la realidad que pueda vestirse igual o incluso mejor que Mindy, una millonaria rebelde que decidió seguir su propio camino, o Camille, una joven de cuna de oro con padres dueños de una de las marcas más prestigiosas de champaña y un castillo familiar, o Sylvie, la típica mujer francesa de buen gusto sofisticado y elegante dueña de una agencia de marketing de lujo que trabaja con las marcas más prestigiosas… eso si no se cuestiona. Pero Emily? De donde saca tanto dinero?
Ha sido tanto el revuelo de los outfits y accesorios con que visten a Emily que hasta hay cuentas en redes sociales dedicadas a analizarlos, por eso aquí les dejo algunos para que se entretengan porque efectivamente vestir así de pies a cabeza es casi imposible en el París real en el que la persona promedio no usa este tipo de extravagancias por presupuesto pero también por comodidad.
Falda: Dundasworld (Metallic Tanner Skirt) = $1,490,00 USD
Sweater: Essentielantwerp (Over the rainbow sweater) = 265 EUR
Bolso: Louis Vuitton (Petite malle epi leather bag in Pivoine) = $5,700,00 USD
Botas: Maison Skorpios (Adriana High Heel metallic nappa green boots) = $ 1,295,00 EUR
Anillo: Vever Jewelry (Ginkgo Ring small model- yellow gold) = 2,408,00 EUR
Tacones: Louboutin (Superyaz 160 mm platform velvet sandals in wine) = 6,995,00 EUR
Shorts: Miu Miu (Low rise raw hemmed cotton shorts form spring 2022 ready to wear collection) = $1,095 USD
Top: Dolce & Gabbana (Zebra print jacquard structured jacket from spring 2022 ready to wear collection) = No disponible a la venta pero imaginemos el precio
Ahora analicemos los looks que no son tan criticados pero también van por los mismos precios y son usados por otros de los personajes de la serie…
Top: Maison Rabih Kayrouz (Drapped blouse in marigold from fall 2022 ready to wear collection)= 750.00 EUR
Pantalón: Maison Alaia (High waist large cotton trousers) = $1.280.00 USD
Collar: Menē (Linear link chain) = $ 25.526.08 USD
Aretes: Menē (Drop bar earrings= $591.83 USD
Anillo: Ole Lynggaard Copenhagen (Small snakes pavé 18K gold ring with diamonds) = $10.569.00 USD
Chaqueta: Balmain (no disponible para venta)
Jeans : Celine (Margaret jeans in union with wash denim) = $1.300.00 USD
T-shirt: Petit Bateau (Iconic cotton round neck t-shirt) = 25 EUR
Gafas: L.G.R World (Oasi Glasses) = $390.00 USD
Bolso: Louis Vuitton (Twist PM bag) = $4.550.00 USD
Zapatos: Maison Margiela (Tabi hand painted ankle boots) = $1.990.00 USD
Top: Dolce & Gabbana (Embroidered bralet) = $7.295.00 USD
Shorts: Kevin Germanier (Up-cycled denim shorts)= 570 EUR
Lo que viene a ser importante aquí no es saber cuánto se gastó la producción de Emily en París para vestirla a ella o a cualquiera de los personajes en cada escena , sino más bien cuánta visibilidad le ha dado esto a las marcas de moda tanto de lujo como emergentes que incluso han creado links directos a las prendas para que otras personas las compren hasta con códigos de descuento en plataformas como Farfetch. Es puro marketing, es moda, es atraer al consumidor hasta el universo de la marca que hizo parte de la serie sin ser demasiado invasivos
5. Lejana de la realidad pero cada vez más fashionista y cercana a París
Algo por resaltar de la serie es que definitivamente ha dado en el blanco con la moda. Puede que para muchos sea demasiado disfrazado, customizado, personificado como un payaso de la moda la forma en la que visten a Emily pero en realidad, el alcance que pueden llegar a tener estas marcas al vestir a una de las actrices más amadas pero también criticadas del momento es más de lo que podríamos imaginar.
Que me dicen de la gala premiere de Emily en París que fue nada más y nada menos que en el Teatro de los Campos Elíseos de la ciudad francesa y que se convirtió casi que en una alfombra roja de premios de moda en los que ninguno de sus personajes dejó de lucir piezas icónicas de marcas de lujo como Valentino, Saint Laurent, Cartier, entre otros.
En un nuevo momento para la moda en el que estas celebridades entran a hacer parte del panorama de influencia, pueden amarla u odiarla pero eso no va a impedir que la personificación de esta chica americana en París y quienes la rodean se suba a las pasarelas como lo hizo nuestro adorado Chef Gabriel (Lucas Bravo) quien modeló en el desfile otoño-invierno 2023 de Louis-Gabriel Nouch, o Alfie asistiendo para front row en la pasarela de Louis Vuitton vestido con una falda plisada o las diversas portadas e historias de Vogue de las que la protagonista ha hecho parte.